"Sólo aquello que se ha ido es lo que nos pertenece."
En días como hoy, quiero correr hasta no sentir mis pies, sentir el viento en mi rostro y no pensar en nada.
En días como hoy, quiero un cigarrillo, que el humo llene mis pulmones para no volver a sentirlos más y un abrazo que logre asfixiarme para irme de este espacio físico, en el que nada me sale bien.
¿Nunca haz sentido que algo no está? ese vació que destruye tu estómago, tu corazón, tu cabeza, tu cuerpo entero de una forma tan descomunal y rápida pero no sabes como pararlo?. Pues yo sí, lo he sentido, en días como hoy lo siento y no puedo huir.
Mientras las lágrimas recorren mi mejilla, pienso que ellos no me deben nada y no tendría por qué esperar algo de ellos, después de todo no siguen confiando.
En días como hoy, necesito a esa persona que siempre está ahí, a pesar de todo, intenta estarlo, esa persona que cada mañana se toma un café conmigo y trata de reírse de la vida, aunque le cuesta, esa persona que en las tardes me invita un cigarrillo y hablamos de todo, la persona que, me reta, me escucha, se ríe conmigo, de mi.
Ella falta, pero no ha llegado y no sé cuando volverá.
domingo, 5 de febrero de 2012
martes, 3 de enero de 2012
Ahora.
Supongo que estoy con alguien que desconozco y quiero conocer.
Llegó un día en el cual era todo confuso, parecía esos días en los cuales no ves salida y sólo quieres huir. Ahora, no ocurre lo mismo, es de esos días en lo que todo parece perfecto sin importar los detalles.
Estoy acostada en el piso de mi habitación y llevo días pensando en lo que está ocurriendo, sé que tomarás un viaje muy largo o quizás, sea muy corto pero sé que lo tomarás de todas formas, no es un viaje común, te vas porque lo necesitas, porque así estarás mucho mejor, lejos de acá.
Mi vida ahora está llena de instantes y sensaciones que sólo tú logras, no quiero pensar en que no volveré a ver ese rostro, esa mirada tan brillante que lo dice todo, esos abrazos que vienen de sorpresa y son tan intensos, esos días que son perfectos en nuestro pequeño mundo de imperfecciones y esa sensación de querer quedarme contigo, tenerte para mi y no soltarte nunca y lo peor de todo es que no sé que ocurrirá, se me eriza el cuerpo pensar que probablemente no volverás, así que mejor me quedo aquí y soñar que un día, escucharé sonar mi puerta, abrirla y que seas tú.
Llegó un día en el cual era todo confuso, parecía esos días en los cuales no ves salida y sólo quieres huir. Ahora, no ocurre lo mismo, es de esos días en lo que todo parece perfecto sin importar los detalles.
Estoy acostada en el piso de mi habitación y llevo días pensando en lo que está ocurriendo, sé que tomarás un viaje muy largo o quizás, sea muy corto pero sé que lo tomarás de todas formas, no es un viaje común, te vas porque lo necesitas, porque así estarás mucho mejor, lejos de acá.
Mi vida ahora está llena de instantes y sensaciones que sólo tú logras, no quiero pensar en que no volveré a ver ese rostro, esa mirada tan brillante que lo dice todo, esos abrazos que vienen de sorpresa y son tan intensos, esos días que son perfectos en nuestro pequeño mundo de imperfecciones y esa sensación de querer quedarme contigo, tenerte para mi y no soltarte nunca y lo peor de todo es que no sé que ocurrirá, se me eriza el cuerpo pensar que probablemente no volverás, así que mejor me quedo aquí y soñar que un día, escucharé sonar mi puerta, abrirla y que seas tú.
jueves, 29 de diciembre de 2011
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"Destruyeme eso es lo que quiero. Borrar todos mis recuerdos en una milésima de segundo y ser un cobarde, creyendo que esto me hará feliz.
- Sabes que no lo hará."
- Sabes que no lo hará."
Aquellos días.

Es como el cigarro que dejo cada mañana en la ventana y veo como se consume. Así es nuestro "amor" se consume cada día más rápido, vamos tan rápido como un flash y ninguno de los dos hace las cosas bien. Pasan los días y sí, cada día te veo menos pero no veo la hora de tenerte en mis brazo, dejar pasar el tiempo, mirarte a los ojos y decir "te amo"
Pasa el tiempo y sólo dejo que fluya, para ver si haces algo que me lleve al cielo, a las estrellas y a mundos que no conozco. Toma mi mano y llévame a un lugar en el que pueda estar, contigo. Siempre digo nosotros cuando pienso en ti y lo que más me molesta es que, ya no hay un nosotros.
Somos tan parecidos y aún así tan diferentes, con otros sentimientos, pero no lo olvides, siempre estaré ahí, siempre serás bienvenido en mi mundo por si quieres venir, y no dejo de escuchar esa canción que dice: "yo siempre te seguiré en la oscuridad".
martes, 27 de diciembre de 2011
Tiempos

No sé si estoy llorando porque perdí algo o porque sé que, perderé algo…
Esta sensación que invade todo mi cuerpo, no deja que me mueva, que hable o que respire tranquila, no sé si olvidé decirte todo o quizás no quiero recordarlo para ahorrarme palabras. No quiero recordar el día de tu despedida, ese día tan frío. Aquella lluvia que empapaba todo mi cuerpo, y las nubes cubrían las estrellas, aquel día en que me dijiste adiós y te fuiste a otro mundo paralelo que aún no conozco, ese mundo donde no sabes mi nombre, ni quién soy, ese mundo donde tienes otros amigos, otros gustos, otros sueños…
Son momentos, instantes y pequeños detalles en que me hacen pensar ¿pasará lo mismo? ¿en este mismo momento? Me faltan sensaciones y emociones esas que sentía contigo hace meses atrás y qué ya, perdieron el gusto a bueno, ese gusto a la adicción de querer sentirlo una y otra vez, ya paró. Ahora es un sabor amargo que no puedo dejar de sentir y eso hace que mi mundo sea como una bomba que explotará de repente y no volverá hacer lo mismo de antes.
Es una ironía nostalgia y en ocasiones algo gracioso, ¿será que eres un buen mentiroso o yo no te creo nada?.
lunes, 19 de diciembre de 2011
,
Veía a un anciano, no muy alto, con pelo blanco y lentes redondos todas las noches a las 9.00 pm se paraba en una esquina, silbando, parecía que esperaba algo o a alguien, porque pasaba horas mirando a la gente pasar y en ocasiones se volteaba a mirar hacia atrás. Yo lo miraba, me sentaba a observarlo, me llamaba la atención, el hecho de pasar 3 horas en la misma esquina, sólo esperando, pero no sé qué.
Un día, decidí sentarme a mirarlo hasta que se fuera de esa esquina, pasaron horas y aún no se iba, aburrida prendí un cigarrillo para dejar pasar el tiempo, cuando miraba el humo y lo botaba lentamente, él se acercó y me dijo con una voz serena y temblorosa.
- ¿Qué está esperando Hijita?
Miré hacia arriba, no sabía que responderle, iba hacer muy perturbate para él saber que lo estaba observando. Así que le respondí que estaba dejando pasar la hora porque no quería estar en casa.
Se quedó callado, me miró y sonrió, me intrigaba saber que esperaba él así que decidí preguntarle.
- ¿Y usted qué espera?
Se le llenaron los ojos de lágrimas y con una voz cortante dijo:
- Estoy esperando a mi mujer ¿no la ha visto?, es alta, de pelo blanco y largo, con ojos claros. Me he puesto en esta esquina hace algunos días, llegaría a casa y nunca lo hizo. Yo, le tenía una sorpresa, llevarla a cenar, hace tiempo que no hacía eso y quería sorprenderla.
Quedé anonadada, ¿cómo su mujer no llegaría hace días? intenté pensar en algo rápido para ayudarlo, se veía calmado pero triste y eso me incomodaba, así que pensé la idea de llamar a un familiar de él o de su esposa, le comenté la idea y la acepto, así que le pedí su teléfono y le dije que llamara a alguien, pero él no tenía teléfono entonces le presté el mio, solo tenía un número grabado en su memoria, el de la hermana de su esposa, que vivía en un pueblo cerca de la ciudad, tal vez ella podría saber algo.
Llamamos, pero nadie contestó, le dije que esperara conmigo y llamaríamos después, entre tanto hablar de la historia de él y ella se fue la hora, ya eran las 12 am, así que decidí llamar, contestaron y le pasé el teléfono.
- ¿Aló, Teresa?
- Si, ¿Quién habla?
- Gaspar - levantó la voz
-¡Gaspar! Que milagro que has llamado, quería saber de ti, ¿cómo está?
- Viviendo. La llamé porque mi señora no ha vuelto hace días a la casa y la sigo esperando en la esquina, para invitarla a cenar.
- Ay Gaspar... tú ya lo sabes
- No, ¿Qué ocurrió?
- Tu esposa, murió hace días ya.
Vi como caía el teléfono hacia al suelo de sus manos, observe como su piel se ponía pálida y sus ojos rojizos, él ya lo sabía, siempre lo supo, pero nunca lo pudo aceptar y debido a eso todas las noches se arreglaba, se peinaba y perfumaba su ropa, para esperarla en aquella esquina y pasar aunque sea, un último día con ella.
Un día, decidí sentarme a mirarlo hasta que se fuera de esa esquina, pasaron horas y aún no se iba, aburrida prendí un cigarrillo para dejar pasar el tiempo, cuando miraba el humo y lo botaba lentamente, él se acercó y me dijo con una voz serena y temblorosa.
- ¿Qué está esperando Hijita?
Miré hacia arriba, no sabía que responderle, iba hacer muy perturbate para él saber que lo estaba observando. Así que le respondí que estaba dejando pasar la hora porque no quería estar en casa.
Se quedó callado, me miró y sonrió, me intrigaba saber que esperaba él así que decidí preguntarle.
- ¿Y usted qué espera?
Se le llenaron los ojos de lágrimas y con una voz cortante dijo:
- Estoy esperando a mi mujer ¿no la ha visto?, es alta, de pelo blanco y largo, con ojos claros. Me he puesto en esta esquina hace algunos días, llegaría a casa y nunca lo hizo. Yo, le tenía una sorpresa, llevarla a cenar, hace tiempo que no hacía eso y quería sorprenderla.
Quedé anonadada, ¿cómo su mujer no llegaría hace días? intenté pensar en algo rápido para ayudarlo, se veía calmado pero triste y eso me incomodaba, así que pensé la idea de llamar a un familiar de él o de su esposa, le comenté la idea y la acepto, así que le pedí su teléfono y le dije que llamara a alguien, pero él no tenía teléfono entonces le presté el mio, solo tenía un número grabado en su memoria, el de la hermana de su esposa, que vivía en un pueblo cerca de la ciudad, tal vez ella podría saber algo.
Llamamos, pero nadie contestó, le dije que esperara conmigo y llamaríamos después, entre tanto hablar de la historia de él y ella se fue la hora, ya eran las 12 am, así que decidí llamar, contestaron y le pasé el teléfono.
- ¿Aló, Teresa?
- Si, ¿Quién habla?
- Gaspar - levantó la voz
-¡Gaspar! Que milagro que has llamado, quería saber de ti, ¿cómo está?
- Viviendo. La llamé porque mi señora no ha vuelto hace días a la casa y la sigo esperando en la esquina, para invitarla a cenar.
- Ay Gaspar... tú ya lo sabes
- No, ¿Qué ocurrió?
- Tu esposa, murió hace días ya.
Vi como caía el teléfono hacia al suelo de sus manos, observe como su piel se ponía pálida y sus ojos rojizos, él ya lo sabía, siempre lo supo, pero nunca lo pudo aceptar y debido a eso todas las noches se arreglaba, se peinaba y perfumaba su ropa, para esperarla en aquella esquina y pasar aunque sea, un último día con ella.
viernes, 30 de septiembre de 2011
un mal sueño.
paso horas acostada en el piso mirando en el techo, hace frío, tengo hambre pero no hago nada al respecto.
estoy pensando en que momento empezó a cambiar todo
y encontrando una solución a mis problemas, pienso en la última promesa, en la gota que derramó el vaso y todo se derrumbó pero no la encuentro o tal vez sí, pero no quiero darme cuenta de que lo sé.
Sigo en el piso miro hacía atrás y veo que la ventana esta abierta, veo una sombra que se refleja ahí, quizás deseo que estés aquí pero a la vez no, siento que debo estar sola, entonces me paro por inercia miro al rededor y arranco todo, fotos que tenía en la pared, guardo ropa y peluches, rompo todas las cartas, siento mi corazón latir fuerte, tan rápido que me sorprende y siento que su voz retumba en mis oídos. Esa noche recuerdo que enloquecí, no tenía ni fuerzas para moverme solo pensaba y seguía pensando en nada. No dormí en toda la noche y sentía que enloquecía cada vez más.
Pasó la noche, se aclaró, me vestí, quería salir a caminar, mentira ... solo quería huir, empecé a correr y llegué a un lugar extraño y ahí te vi, estabas mirándome pero no estaba segura de eso, solo tenías una cara sin expresión alguna, me acerqué corriendo a abrazarte y cuando lo hice, desapareciste y me caí.
estoy pensando en que momento empezó a cambiar todo
y encontrando una solución a mis problemas, pienso en la última promesa, en la gota que derramó el vaso y todo se derrumbó pero no la encuentro o tal vez sí, pero no quiero darme cuenta de que lo sé.
Sigo en el piso miro hacía atrás y veo que la ventana esta abierta, veo una sombra que se refleja ahí, quizás deseo que estés aquí pero a la vez no, siento que debo estar sola, entonces me paro por inercia miro al rededor y arranco todo, fotos que tenía en la pared, guardo ropa y peluches, rompo todas las cartas, siento mi corazón latir fuerte, tan rápido que me sorprende y siento que su voz retumba en mis oídos. Esa noche recuerdo que enloquecí, no tenía ni fuerzas para moverme solo pensaba y seguía pensando en nada. No dormí en toda la noche y sentía que enloquecía cada vez más.
Pasó la noche, se aclaró, me vestí, quería salir a caminar, mentira ... solo quería huir, empecé a correr y llegué a un lugar extraño y ahí te vi, estabas mirándome pero no estaba segura de eso, solo tenías una cara sin expresión alguna, me acerqué corriendo a abrazarte y cuando lo hice, desapareciste y me caí.
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